KITSCH SOCIEDAD Y ESTÉTICA POR:TANNYA SOTO

ppkitsch

“Esta industria especializada no sólo se adapta a las fluctuantes demandas sino que puede predecir y hasta cierto punto crear nuevas modas: desde su punto de vista, la desviación, inconformismo, y radicalismo pueden ser rápidamente transformados en artículos comerciales de consumo. El estilo de vida de la contracultura se ha convertido en un gran negocio, desde discos y vaqueros hasta pósters psicodélicos.”

Matei Calinescu,  Cinco caras de la modernidad (2003)

Por Tannya Soto Hernández

 

 

INTRODUCCIÓN

Cursi, de mal gusto, inauténtico, mentira artística, revalorización del estilo, pseudoarte, problema ético; estos son algunas de las alusiones que se le atribuyen al kitsch en los diferentes medios virtuales, artísticos e intelectuales. La presente investigación penetrará el mundo del kitsch en cuanto a sus principales rasgos, antecedentes, los principios que le nutren; la problemática estética que enfrenta, dónde se presenta y algunos otros elementos que nos permitirán conocer más acerca de esta expresión, con la finalidad de indagar en su fundamento artístico y mediante las diversas premisas teóricas vislumbrar la realidad de esta práctica.

¿Qué es el kitsch?

En primer lugar es pertinente aclarar cuál es el origen de la palabra kitsch; su etimología es verdaderamente problemática ya que los teóricos e historiadores no llegan a una conclusión común. Algunos autores dicen que deriva de la palabra inglesa “sketch” la cual fue utilizada por primera vez en Munich, “…aplicada peyorativamente a esas imágenes baratas compradas por los turistas como recuerdos…” (Calinescu: 2003, 232). De otra manera, estudiosos como Ludwing Giesz afirman que proviene del verbo alemán “kitschen”, “coleccionar basura de la calle”,  “hacer muebles nuevos con los viejos” (Calinescu.M), o como otros autores lo traducen “hacer algo rápido”. (Maluendo.T)

  “Por su parte, Gilbert Highet sostiene que el origen

    etimológico de kitsch deriva del  verbo ruso keetcheetsya

   como “ser arrogante y estirado, aparentar vulgar

  aquello que costó mucho esfuerzo hacer y es bastante

  horroroso””. (Maluendo: 2010, 17

Ahora bien, no sólo el significado etimológico es problemático sino también las diversas conceptualizaciones que se le dan al término kitsch, veamos, el Diccionario de la Real Academia Española de la lengua lo define como: “… 1. adj. Dicho de un objeto artístico: Pretencioso, pasado de moda y considerado de mal gusto…”; esta entidad lo cataloga como una voz alemana y no es gratuito que la categoría gramatical sea “adjetivo”. Tania Maluendo lo llama “estética del mentir”  que se debe a la “ilusión moderna de que la belleza puede comprarse y venderse”. Sin embargo Jenny Sharp es quien nos permite acercarnos con mayor claridad al significado social que posee, “”…todos esos objetos baratos, vulgares, sentimentales, sin gusto, bonitos y monos que a la mayoría de la gente de este país les gusta vivir con ellos…”.

Estilísticamente hablando:

 “…un producto de una cierta categoría de “artistas”,

 “fabricantes” o “diseñadores” que, dirigiéndose a una

 audiencia bien definida de consumidores medios,

 aplican determinados conjuntos de reglas y comunican

variedades de mensajes altamente predecibles en

paquetes “estéticos” estereotipados” (Calinescu:2003,245)

               

Es decir, “La Mona Lisa” es un producto artístico, una pintura de Leonardo da Vinci, la cual requiere de una cierta comprensión del arte para percibir su riqueza estética, además no todas las personas poseen facilidad económica para acceder a la verdadera pintura; el kitsch surge en cuanto un comerciante traslada la producción artística, en este caso “La Mona Lisa”, a objetos  que no son artísticos, por ejemplo una camiseta, una taza o un paño, con el que las clases poco favorecidas, económicamente hablando, puedan disfrutar de su producción sin tener que acceder al original.  No obstante el traslado supone ya un cambio en sí mismo, la obra se hace ligera, una copia, una imitación de lo artístico; está dispuesto para ofrecer satisfacción instantánea sin que esto signifique un esfuerzo por parte del espectador. Tal y como Calinescu aclara, la reproducción de un recurso artístico en cantidades comerciales lo hace kitsch.

“El carácter engañoso del kitsch no se halla en lo que pueda

 tener en común con la auténtica falsificación artificiosa  

 sino En su pretensión de suministrar a sus consumidores con 

esencialmente los mismo tipos y cualidades de belleza que los

contenidos en los originales únicos o raros e inaccesibles.”

(Calinescu:2003, 248)

Hay en la reproducción una idea errónea de que se ofrece la misma calidad y belleza que el producto original posee. El kitsch ofrece al espectador un pensamiento de posible  posesión sobre el elemento, no sólo un acercamiento a lo que se le negaba sino una usufructo de la misma. El producto por su parte es siempre un símbolo de “estatus social”  y no surge como una obra de arte, su génesis se debe a que este símbolo es importante en el medio comercial y su reproducción significará ganancias para el productor, y un sentimiento de pertenencia social para el comprador. El arte es aquí un producto masivo con un valor económico y no tanto estilístico; una vulgarización y falsificación de lo verdadero, imitación artificiosa. El kitsch persigue lo “bello” y no lo “bueno” (H.Broch). Entiéndase “bello” como producto satisfactorio de fácil comprensión y “bueno” como el producto de un esfuerzo estético y artístico que requiere cierto conocimiento para ser comprendido.

Es importante en este punto aclarar que el kitsch es una tendencia no un movimiento, como la vanguardia o la modernidad, no posee postulados teóricos o manifiestos grupales.

 

Estéticas y épocas antecesoras al Kitsch

Ya comprendido el término es pertinente conocer la génesis de la estética y sus antecesores. El kitsch surge en la Modernidad, entre 1860 y 1870 pero comienza a tener auge en el siglo XX; es hijo y producto de los cambios tanto sociales como económicos de la época. La Modernidad se caracterizó por la experimentación y la novedad “la novedad de hazlo nuevo de Pound, compromiso con el cambio – mientras que el kitsch- a pesar de su diversidad – sugiere repetición, banalidad, trivialidad”. (Calinescu.M:2003, 224). ¿Pero en dónde radica el cambio entre madre e hijo? Los estudios de Calinescu informan que durante la modernidad  los estándares artísticos comenzaron a cambiar, acechó la corrupción del gusto debido a la búsqueda de una posición prestigiosa en la sociedad; una naciente clase social  (plutócratas, pequeños burgueses y nouveaux riches) emprendió el camino hacia la imitación de la vieja aristocracia, emulación luego deseada y perseguida por el “populacho”, la búsqueda de la belleza fue el deseo común. El arte adquirido como signo de “status social” no poseía ya función estética alguna y los artistas debieron trabajar para satisfacer la demanda de esta recién nacida audiencia, pero dicha regulación de la belleza se convirtió en un producto de fábrica.

Los antecedentes de esta estética provienen de su ruptura con las corrientes del romanticismo, ya que el modernismo reacciona contra este último y en el kitsch “adopta una posición de ligereza y falta de seriedad rehaciendo en un nuevo molde la concepción del arte como juego”  (Calinescu.M: 2003, 256). La divergencia se encuentra en las concepciones del ideal estético que cada uno posee, ya que para el romanticismo la belleza era un modelo absoluto que no se alcanzaba y era un criterio de valor, los sistemas de valor según Broch eran abiertos, el romanticismo tenía un ideal platónico del arte, un nivel eterno;  el ideal estético del Kitsch es la belleza, la cual es alcanzable y se otorga mediante la reproducción y consecuente distribución de la obra de arte; para ambos la belleza es inmanente a la obra, sin embargo, en el romanticismo no se logra tal belleza  sino que es un “modelo absoluto” para el kitsch es una característica que se obtiene y ofrece con cada reproducción.

“…el romanticismo quiere instaurar la idea platónica

del arte, la belleza como objetivo inmediato y realizable

de toda obra de arte…” (Broch, H: 1974,378)

Lo anteriormente expuesto nos lleva a pensar que en primera instancia el kitsch surge como una popularización u horizontalización de las obras artísticas, como medio para obtener un espacio prestigioso en la sociedad; luego, en el momento en el cual se comparan las tendencias anteriores con este nuevo concepto juega un papel de ruptura o subversión de los ideales establecidos, de manera que si la belleza en el romanticismo era difícilmente alcanzada y era dirigida a un elite intelectual, en el kitsch la belleza se alcanza sin esfuerzo, la belleza pierde ese rasgo celestial o inalcanzable y se ofrece a quien desee obtenerlo.

“otros factores de influencias han ayudado a la reciente

 aparición del kitsch en el dominio del gran arte. Una

ventaja “estratégica” extremadamente importante ha

sido la tendencia del kitsch de prestarse a la ironía.

desde la alabanza que hace Riambaud de la “basura

poética” y de los “cuadros estúpidos” a través del Dada

y del Surrealismo, la vanguardia rebelde ha hecho uso

de una variedad de técnicas y elementos tomados prestados

directamente del kitsch para sus propósitos irónicamente

perjudiciales…” (Calinescu, M: 2003, 227-228)

 

¿En dónde se manifiesta el kitsch?

El kitsch se expresa a través de la moda, la literatura, la música y las diversas disciplinas plásticas como pintura y escultura; además de otras áreas, sin embargo, para efectos de esta investigación nos restringiremos únicamente a las ya nombradas.

Esta estética lleva como estandarte el consumo y comercialización de lo bello y el disfrute, razón por la cual es fácil para nosotros pensar que en la moda encontremos al kitsch estandarizando y homogenizando tendencias. Uno de los rasgos principales por los cuales se puede identificar el kitsch es su deseo por volver al añorado pasado, lo que Broch llama “regresión a lo histórico” debido a que lo ya sucedido siempre es mejor que el presente; así que no es extraño que las tendencias en cuanto a indumentaria utilizadas en los años 70 y 80 sean en el 2011 “el último grito de la moda”. En la vestidura podemos encontrar diseños coloridos, con formas diversas todas a la vez; una alta preferencia por la ropa usada de procedencia estadounidense, joyas plásticas en grandes cantidades y colores diversos además de camisetas con diseños alusivos a marcas publicitarias o héroes animados de series que fueron transmitidas en la infancia; hay  un importante esmero por utilizar la ropa en abundancia, toda a la vez, al igual que las joyas y demás artificios que adornan la indumentaria. El propósito perseguido es parecer un tanto desordenado, con usos desbordantes, mezclar elementos; todo esto le asegura el usuario romper con el esquema y ser diferente a los demás, a pesar de que estar dentro de la moda implique que TODOS los demás se vistan como él. Pertenecer a la clase social prestigiosa es siempre el primer objetivo del kitsch.

La literatura por su parte expresa una estética kitsch cuando se vale de artificios para ofrecer al lector una historia con un desarrollo ideal, óptimo; “describe el mundo no “como realmente es”, sino “como lo desea o teme que llegue a ser…” la recurrente característica falaz por medio de la cual se presenta al lector una realidad diferente a la propia en la cual se pueda producir un sentimiento de satisfacción inmediata es kitsch. Milán Kundera comenta que el deseo principal es complacer a la mayor cantidad de personas, es decir, la historia debe ser fácilmente comprendida tanto por el más intelectual como para el que no lo es y debe deleitar en su contenido, ya no es importante la forma textual o los recursos literarios que generan belleza, pues el contenido en sí mismo es quien garantiza el divertimento del lector.

Los críticos literarios señalan como kitsch, por ejemplo, a Émile Zola en Los cuatro evangelios, Agatha Christie con sus novelas policiacas y las novelas rosa, ya que, como Broch dilucida: “es una sucesión ininterrumpida de acciones buenas, que son premiadas, y de acciones malas, que son castigadas…” (Broch.H: 1974, 429); es decir, la literatura fundamenta su riqueza en el contenido narrativo o en la bella proposición de la palabra, sin hondar en caracteres formales y probablemente con un fondo irracional que persiga imitar el ideal vital de quien lee. Encontramos además, textos en los cuales se solapa la propaganda religiosa o política tras un velo literario que pretende dar a conocer su ideología y ganar partidarios para la misma, textos por ejemplo, en los cuales se exponga la difícil  situación de la clase campesina que resurge económicamente al final del escrito, o contenidos en los cuales los personajes vivan “la eterna búsqueda de Dios por parte de Dostoievski” (Broch) es de igual manera literatura kitsch. Su fundamentación en el entretenimiento  produce historias de amor y poesías melosas que garanticen una vaga distracción en la cultura de masas.

“Como el tiempo que pueden dedicarle a las

 letras es  muy corto, intentan hacer el mejor

 uso de todo ello. Prefieren los libros que

 puedan adquirirse fácilmente, de lectura

 rápida, y que no requieran ningunas

 investigaciones eruditas para

comprenderse.” (Toqueville: 1961, 70)

Esto quiere decir que los textos ofrecidos en supermercados de autores como Isabel Allende o  Dan Brown son literatura kitsch, el primero, no por su contenido sino porque la reproducción masiva y consecuente comercialización de la misma en establecimientos de acceso popular es lo que la hace kitsch;  el segundo caso es un ejemplo de literatura dirigida a lectores masa con un fundamento poco sostenible y lleno de artificiosidad, es casi el empleo de una formula y de una historia tipo para obtener ganancias inmediatas, lo que es catalogado por intelectuales como “buen mal verso”.  La tendencia kitsch apunta a la construcción de best- sellers.

El ámbito musical no se escapa de esta tendencia, veamos por ejemplo, el caso de Britney Spears en contra posición con Arnold Schönberg; la primera es kitsch porque el fin último de su producción es causar satisfacción en sus oyentes, no posee profundidad melódica o lírica, el contenido es fácil de comprender y el mensaje transmitido se adecua a un amplio rango de personas, los hombres y mujeres masa. En el segundo caso, Schönberg, compositor y pintor vienés, que se caracteriza por la complejidad de sus creaciones tanto estéticas como técnicas; no es kitsch porque sus seguidores forman parte, generalmente, de una exclusiva clase intelectual, es decir no es producción para masas, y el desconocimiento de su material en el mundo artístico además de la poca comercialización lo excluyen de dicha etiqueta.

En la pintura y escultura como disciplinas plásticas fue donde surgió primeramente el kitsch cuando a inicios del siglo XX, mencionado anteriormente, los artistas se vieron obligados a producir ya no para un público selecto, sino de masas, que poseía un grado de comprensión y conocimiento artístico menor que el de sus anteriores seguidores aristócratas. Broch comenta en su texto Poesía e investigación el caso de Schinkel quien en 1820 a 1840 a pesar del la riqueza modernista que poseían sus “bocetos para almacenes y fábricas que ofrecían soluciones perfectamente funcionales no fueron comprendidos ni aceptados por los ciudadanos de la época, empero, el crecimiento industrial hizo que el espíritu kitsch de la época adoptara como propio y artístico lo que para Broch es su peor manifestación arquitectónica, “el gótico de ladrillos desnudos y coronado de almenas que dominó la escena…” europea por supuesto.

La pintura es un caso especial porque realizarla supone una dificultad desde el inicio y su comprensión es igualmente dirigida a un público que debe tomar un tiempo para apreciarla, no obstante, se vuelve kitsch cuando es falsificada o distribuida sin brindar su valor artístico y estético primigenio. Veamos el ejemplo que nos expone Calinescu:

 “Así un verdadero Rembrandt colgado en el ascensor de

  la casa de un millonario resultaría indudablemente kitsch (…)

 tiene el mérito de sugerir el uso del auténtico gran arte

 como una mera decoración ostentosa.” (Calinescu,M:2003,234)

La pintura posee un valor en sí misma, reducir esta impavidez a una utilidad reduce su categoría de arte, aunque sea original y no copia, no es ya “el arte por el arte” sino el arte al servicio del hombre y su deseo hedonista cultural del cual hablaremos más adelante. Un caso actual son los grafitis, los cuales surgieron como una expresión subversiva, una ruptura en la cual se corrompe la estabilidad y bien social para transmitir el mensaje de una parte de la población que era invisibilizada; ahora se ha otorgado un espacio en el paisaje público para que se realicen estos grafitis, lo que quiere decir, que el efecto de subversión y ruptura para ser escuchados ha sido corrompido, lejos de ser un arte que se sublevaba contra la sociedad y que por medio de estructuras, para ese momento, grotescas se hacía escuchar; es ahora sólo un “bello” dibujo en la pared, o sea se transformó en kitsch.

Artistas y producciones kitsch

Hay artistas que se dedican a producir arte kitsch, además de los anteriormente mencionados. Estos artistas son catalogados como falsos y divulgadores de un “mal ético”; para Hermann Broch el productor kitsch es un “delincuente”:

“El que produce kitsch no es uno que produce arte inferior

 no es un ignorante parcial o total del arte, no es alguien

a quien se le pueda enjuiciar de acuerdo con los cánones

de la estética sino que es un proscrito desde el punto de

vista ético, un delincuente que quiere el mal radical.”

(Broch. H:1974, 431)

El productor de kitsch conoce de arte pues sabe cuáles son las obras que serán fácilmente distribuidas, sin embargo al rebajar la credibilidad artística y el valor de la misma no entra en los cánones estéticos desde los cuales se llamaría propiamente artista. El artista kitsch es subversivo en el punto en el cual va en contra de las pautas originales a las que el arte estaba dirigido, para sólo una parte de la población,  por esta razón Calinescu dice que “imita la vanguardia” ya que ésta tenía como objetivo principal actuar en contra de las normativas sociales; el artista kitsch es diferente porque no propone estructuras nuevas u originales,  es falsificación e imitación, así que es incapaz de llegar a los márgenes rebeldes de la vanguardia.

Algunos artistas kitsch y sus producciones son:

  • Pierre Et Gilles, fotógrafo y pintor francés   
  • Jeff Koons, escultor estadounidense
  • Corín Tellado, escritora española    
  • Menudo, grupo musical mexicano

 

 

 

 “Visto como mentira, una obra kitsch implica una estrecha 

 relación e incluso una especie de colaboración entre el

 artista- kitsch y el hombre-kitsch. Éste último quiere que

le mientan “bellamente” y el primero está deseando

 seguir el juego a cambio de ganancias financieras.”

(Calinescu,M: 2003,426)

 

Impacto social producido

Ésta estética ha tenido gran importancia a nivel social, ya que popularizó los estándares artísticos, ante la creciente industrialización mundial en la Modernidad. Propició la formulación del hombre kitsch, la persona que consume y se integra a la sociedad por medio de prácticas “kitschiantes”, ese ciudadano con deseos de ascender social y económicamente, que gusta de objetos placenteros momentáneos y que no posee una actitud crítica hacia la realidad artística, más propiamente dicho el hombre masa de Ortega y Gasset. Su ideal según Calinescu es disfrutar en su tiempo libre sin esforzarse; para él lo artístico es sinónimo de “bello”.

Con el surgimiento de los medios de comunicación y la expansión industrial el kitsch creció utilizando como vehículo los medios de comunicación. Los sistemas de masificación cultural inducen a una pasividad por parte del espectador, el proceso es perfecto, “imágenes “pre digeridas” que no requieren de ningún esfuerzo para entenderse” (Calinescu). Los medios de comunicación promueven la superficialidad del conocimiento y de la expresión mental, por lo que cada vez hay más optantes por una cultura Mc Donalds y menos cultura intelectual. Los hombres masas, hombre kitsch se convierten en un estrato homogéneo de la población que es seducido por lo bello, poco complejo, por lo dado y establecido, estimulados superficialmente en exceso.

Calinescu expone que el impacto social del kitsch puede ser tomado de tres maneras: Primero los artistas kitsch producen con conocimiento previo de sus consumidores utilizando técnicas y fórmulas definidas, produciendo “paquetes estéticos estereotipados” ; segundo, la estética kitsch se puede ver como un proceso no intencional , un producto de la “moderna intervención de la tecnología en el mundo del arte” y tercero, el consumidor kitsch está deseoso de tomar como verdadera la “mentira estética”, así que todo lo auténtico lo percibe como kitsch.

La clase social que nació con el surgimiento del kitsch buscaba disfrutar de los mismos productos artísticos que la aristocracia, es decir, brotó como subversión, pero, con el inicio de la cultura de masas esta sociedad emergente fue tomada como números o posibles compradores; todos ellos homogenizados ante el letargo del comercio. Es decir que el kitsch tropezó con el mismo hoyo que cavó, se sublevó para ser tomado en cuenta, sin embargo su error fue no promover la originalidad, por lo que la creciente industrialización los homogenizó y convirtió en sociedad de masas. En este punto es importante aclarar, como Calinescu, que no es lo mismo la cultura popular que la cultura kitsch.

La gente quiere divertirse. Una experiencia totalmente

 concentrada y consciente del arte sólo es posible para

 aquellos cuyas vidas no les supone tanto esfuerzo que en

 su tiempo libre quiere aliviarse simultáneamente tanto del

aburrimiento como del esfuerzo. Toda la esfera del

barato entretenimiento comercial refleja este doble deseo.

induce al relajamiento porque está pautada y predigerida

(Adorno: 1941, 38)

Por esta razón no es raro encontrar personas que deseen tener un pseudo privilegio de ricos y adquirir joyas imitación oro y plata. A pesar de que el hombre kitsch sea víctima de la cultura de masas no quiere decir que kitsch y cultura de masas sea lo mismo, la primera es una “falsa conciencia estética” la segunda una creación mercantil.

Primeramente el kitsch fue una popularización del arte, luego una reproducción o imitación de las obras para que las clases populares tuvieran acceso a ellas fácilmente, después, toda imitación de lo sublime, artístico o tendencia única para clases élite que fuera retomada para producir un objeto similar pero falto de contenido artístico o de valor sería también kitsch. De igual manera si se realiza una práctica artística como la música, la literatura o producciones plásticas con el fin de que sea agradable a la audiencia, sin importar la profundidad del contenido o proceso mediante el cual se llevó a cabo, se estará produciendo para la sociedad kitsch.

El efecto que el kitsch intenta producir sobre las masas es la catarsis que el espectador experimentaría al ver una obra de arte, pero minimizando su experiencia, ya que no es necesaria la conciencia artística o introspección mental para comprender el producto; desde el instante en el cual esto sucede, hasta cuando deja de estimularse el crecimiento intelectual por parte de los medios de comunicación, es cuando se entra a la cultura de masas.

         “Toda época de ruina de valores fue, al mismo tiempo,

        una época de kitsch. El último períodohistórico del

          imperio Romano, amenazado de ruina, produjo kitsch,

          y los tiempos actuales, punto final de ese proceso que

           acabó con la cosmogonía medieval, han de ser repre-

          sentados asimismo por el mal de lo estético, pues las

         épocas de la pérdida definitiva de los valores son im-

         pulsadas por el mal y por el miedo al mal, y un arte

         que pretende ser expresión cabal y fidedigna tiene

         que ser también expresión del mal que actúa en ellas.

        (Broch.H:1974,432)

¿Para qué sirve el kitsch?

“La cuestión ha sido ya indicada anteriormente de que el deseo de escapar de la realidad adversa o simplemente monótona es quizás la razón principal del gran atractivo del kitsch.” (Calinescu,M: 2003,234) En primera instancia fue un importante medio de ascensión y dominio revolucionario, “proporciona al hombre la seguridad de lo existente para rescatarle de la amenazadora oscuridad…”(Broch.H:1974,428), trae al presente las tendencias y seguridades del pasado dando el placer de lo bello a quien lo usa o lo reproduce, los esquemas prefabricados permiten al hombre y mujer kitsch ahorrarse las introspecciones o momentos de interiorización intelectual, se goza con lo otorgado no es necesario esforzarse, brinda un rápido escape de la cruda realidad a mundos de finales felices y pocas exigencias mentales en donde el disfrute y la satisfacción son los objetivos primordiales. El kitsch proporciona la seguridad del vientre materno, de la sociedad patriarcal del disfrute infantil sin repercusiones o responsabilidades. Sustituye la realidad histórica por clichés.

El deseo de relajación: La industria proporciona el deslumbramiento de productos que proporcionen rápidamente satisfacción y relajación;  ante la costumbre capitalista del consumo, las masas se ven seducidas por adquirir productos y servicios que le ofrezcan felicidad momentánea. Cual si fuera una cadena inductiva la música kitsch induce al espectador a seguir las directrices de la moda y esta a su vez los lanzan ante la agresiva publicidad mediática para finalmente convertirlos en sujetos productores de discursos kitschiantes. Ante una realidad que los atrapa y sumerge, los hombres masa no hallan otra salida para escapar de sus rutinas diarias y decadentes presiones laborales más que adoptar la  tendencia kitsch como propia.

La sociedad se vuelve cada vez más hedonista deseosa de consumir y de trasladar sus debilidades y deseos frustrados a objetos kitsch que les proporcionen complacencia momentánea. Recordemos que el fin último es disfrutar de la “cultura superior” sin esforzarse.

“El extendido sentido de inestabilidad y discontinuidad

 hace que el disfrute instantáneo sea casi la única cosa

“razonable” por la que luchar. De aquí, el impulso hacia

 el consumo y todo el paradójico concepto de una “economía

 de usar y tirar” y, más generalmente, de la civilización.”

 (Calinescu, M.2003, 243)

Problemas que enfrenta la estética

La adjetivación suministrada al inicio de este escrito brinda una idea de la problemática con la cual nació la tendencia kitsch; el fenómeno ha sido catalogado como de mal gusto, ilegítimo o arte falso y generador de sujetos poco pensantes.

El raciocinio por el cual se le apunta como de “mal gusto” es porque la noción de gusto para la sociedad kitsch está manipulada por una ideología falsa, sin conciencia, ni responsabilidad en cuanto a sus producciones. Un arte que se reduce a “causas y motivos extrínsecos” (Calinescu, M: 2003, 237).  El mal gusto surge por que como anteriormente se aclaró, el kitsch, es una cultura de exceso no sólo en cuanto al consumo sino a los ornamentos que embelesen al hombre kitsch y los objetos con los cuales adornan o decorar sus automóviles, casas, etc. Además, el mal gusto se interpreta cuando por ejemplo desvirtúan una obra artística y la colocan en estampados para ropa, desplegables para adornar sus  páginas electrónicas o cuadernos; el buen gusto es acceder a la obra original y gozar de su eterna belleza.

 “si pensamos en el kitsch como el “estilo”

 de mal gusto, llegamos a otra paradoja,

más profunda y más confusa que la que

 se acaba de indicar, a saber, la posibilidad

  anteriormente mencionada de utilizar el

mal gusto (esto es, el kitsch) para subvertir

 los convencionalismos de un “buen gusto”

 que finalmente conduce a la esclerosis

 del academicismo.” (Calinescu, M: 2003, 250).

Sin embargo es muy subjetivo y peligroso hablar de “mal gusto” ya que lo que para unos es bello y aceptado para otros no es y justamente en eso radica la dificultad del kitsch, que es criticado desde la esfera de lo que es o no aceptado estéticamente para quienes forman parte de la élite intelectual académica. El kitsch como Broch, Calinescu y Maldonado reconocen es un producto difícil de realizar al igual que el arte al cual ellos llaman “verdadero”, se dispone del mismo principio aunque el consumidor o espectador meta sea diferente, para Broch. “…dentro de los dominios del kitsch existen  valores medios realmente apreciables; hay kitsch malo y bueno, e incluso genial, y aunque suene igualmente  a blasfemia” (Broch,H:1974,371). Tenemos por ejemplo el caso de Koon quien con su obra Martyrs Mouse demuestra igual capacidad e intelecto en cuanto a creación artística porque la obra es realmente astuta.

Además el kitsch supone un proceso que contiene técnicas propias y que se sustenta como un sistema en sí mismo, sin  embargo es visto desde siempre con ojos peyorativos, ya que utiliza lo ya existente como un medio para expresarse, esto nos lleva a pensar que al no ser una tendencia que se apega a lo que es pre establecido como proceso artístico aceptable entonces es satanizado y señalado como malo. Así como en la cita textual anterior el kitsch subvierte por medio de su fisonomía grotesca o imitativa a lo preconcebido y aceptado dentro de los márgenes artísticos. Hacer las cosas mal apropósito es de igual manera difícil. No obstante sería difícil continuar defendiendo su valor igualitario si observamos expresiones kitsch como llenar una habitación con objetos de colección, llaveros, tazas, discos, desplegables, etc.

La legitimidad o no legitimidad de esta tendencia es igualmente un  arma de doble filo ya que es legítimo en tanto a que genera un ideal insurrecto que en principio no toma de ningún otro pensamiento artístico, empero su ilegitimidad se encuentra en el uso de obras artísticas ya sea musicales, literarias o plásticas para generar un objeto que difiera de su objetivo estético principal. De esta manera escuchar la quinta sinfonía de Beethoven en una versión nueva con letra de la cantante Belinda sería una expresión de ilegitimidad artística. O sea en su génesis el kitsch no posee ilegitimidad pues persigue un ideal diverso al de las demás prácticas o tendencias pero su expresión lleva a productos que transgreden los márgenes de originalidad.

Cuando digo que el kitsch es problemático porque genera sociedades poco pensantes, nos referimos a que colabora en el proceso formador de sociedades masa, de alguna manera es culpable de promover un deseo de deleite en el cual los consumidores no tengan que ejercer el menor esfuerzo, además de propiciar una homogenización de la población y reducir las intenciones artísticas a márgenes banales de divertimento instantáneo. Los hombres kitsch poseen un “falsa conciencia estética” y parodian desde sus mentalidades superficiales lo que es verdaderamente una conciencia artística poniendo toda expresión en peligro.

¿Puede ser el kitsch catalogado como expresión artística?            

 “… kitsch fue y todavía es una palabra fuertemente

 peyorativa, y como tal se presta a una gran cantidad

 de usos subjetivos. Llamar a algo kitsch es un la mayoría

 de los casos un modo de rechazarlo directamente como

carente de gusto, repugnante, o incluso asqueroso. El

kitsch no puede aplicarse, sin embargo, a objetos y

situaciones que no se relacionan en absoluto con el

amplio dominio de la producción estética o recepción

estética.” (Calinescu, M: 2003, 233)

Apegándose a los orígenes etimológicos y a los conceptos estéticos por los cuales surgió la práctica lleguemos a pensar que el kitsch es una expresión artística, pero, cuando tomemos en cuenta que el dominio de esta práctica se ha extendido más allá de márgenes meramente artísticos que afectan la integridad de la producción artística, además de que ha tomado destinos inmanejables cuando a sociedad de masas se refiere, llegaremos a pensar que no es una expresión artísticas sino una enfermedad artística. Todo sistema vital posee bemoles, el kitsch  no es la excepción la respuesta está en si los ojos que le miran serán artísticos o populares.

Para obtener más información y ejemplos acerca de este tema puede consultar:

DOCUMENTALES

The survival guid to soviet kitsch de Regina Specktor

80`s soundtrack de una época de Eduardo Bertrán

El kitsch religioso y funerario de José Matheos

VIDEOS

Federico Klemm explica el kitsch    Kitsch

Fantástico corto kitsch. Fantastic kisch short film

Arte kitsch, ¿moda para todos?

Donde se encuentra lo kitsch

Qué conceptos ha tenido lo Kitsch y lo camp a través de la historia 

Qué papel ha tomado lo Kitsch y lo camp en el arte

Reacciones que ha causado en la sociedad lo kitsch y lo camp

Qué es lo Kitsch y lo camp

Pintura, expresionismo y kitsch, la generación del entusiasmo

What is kitsch? The Allee Willis Museum of kitsch 

PÁGINAS

http://tijuana-artes.blogspot.com/2005/03/kitsch-broch-kundera-y-eco.html

http://www.arteypinturas.com/comunicacion/arte-kitsch.html

http://www.buenastareas.com/ensayos/kitsch-En-Pulp-Fiction/1778150.html

http://www.freewebs.com/celehis/actas2001/Armancini.html

http://colission.com/diseno-y-artes-visuales/kitsch-arte-objeto

http://www.arteliteral.com/al/index.php/arte/292-apuntes-acerca-del-arte-kitsch.html

http://www.monossabios.com/11_mar_09_La_cara_kitsch_de_la_modernidad_ensayo_de_la_Dra._Elena_Moreno.html

Bibliografía

TEXTOS

  • Broch. H (1974) Poesía e investigación: Barral. España
  • Calinescu. M (2003) Cinco caras de la modernidad: modernismo, vanguardia, decadencia, kitsch, posmodernismo: Tecnos. Madrid
  • Kluge- Götze, (1973). Fenomenología del kitsch: Tusquets, Barcelona
  • Kundera. M. (1985) La insoportable levedad del ser: Gredos, España.
  • Maluenda.T. (2010) Porno kitsch: el cuerpo femenino como fetiche: Universidad de Granada. España
  • Rosenber.H (1965) The tradition of the New: Mc Graw Hill, Nueva York.
  • Toqueville. A (1961 ) Democracy in America: Schoken Books, Nueva York.

FUENTES ELECTRÓNICAS

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