LA TEXTUALIDAD DEL NARCOCORRIDO

“No son las drogas sino las prohibiciones que pesan sobre ellas las causas de su uso desinformado, irresponsable, autoindulgente y personal y socialmente autodestructivo.”

Thomas Szasz

Introducción

La música, como manifestación cultural que es, ha sido siempre un medio utilizado por el ser humano para comunicar ideas e ideologías a sus congéneres. Cada diferente estilo, desde la idolatrada música clásica hasta la incomprendida música Heavy Metal, guarda en su interior el deseo de un individuo o de una colectividad de mostrar lo que viven o piensan  transformándolo en una canción.

Uno de estos géneros, ubicado más dentro de lo polémico que de lo canónico, es el de los denominados narcocorridos o corridos prohibidos, en donde, como en las antiguas canciones de gesta, se narran las aventuras de los participantes del mundo de la droga, ya sean los “buenos” o los “malos”, aunque esta distinción es meramente nominal, ya que dependiendo de a quien se dirija el canto, tanto unos como los otros pueden invertir sus roles.

La idea principal de este análisis es la de abordar, a partir de un enfoque sociolingüista, la lírica de los narcocorridos, pero dejando de lado los de origen mexicano para investigar sobre aquellos producidos en Colombia, esto por el hecho de que los primeros han sido ampliamente estudiados mientras que los segundos permanecen aun en el anonimato.

Los elementos a analizar surgen de un artículo de Avelino Gómez Guzmán llamado El narcocorrido y sus claves, en donde el autor ofrece una gran cantidad de unidades léxico-semánticas distintivas de este tipo de corridos. La idea principal es tomar esas características, que Gómez Guzmán aplica al corrido mexicano y demostrar su presencia o ausencia en las construcciones colombianas, como un modo de equiparar ambas realidades discursivas.

Sociedad y lengua: ¿qué dice la teoría?

Brigitte Schlieben-Lange, en su libro Iniciación a la sociolingüística, asegura que la lengua es un medio de crear identidad, es decir, si un grupo específico desea identificarse o distinguirse de otros la creación de un “nuevo” lenguaje le permite comunicarse con quienes comparte con él la misma significación de determinados conceptos.

Más allá de esto,  Schlieben-Lange asevera:

“Las naciones y –quizás aún en mayor medida– los grupos minoritarios en general se definen por su lengua común. […] La lengua común es un medio decisivo para que las subculturas se disgreguen del mundo exterior y para reforzar su cohesión…” (Schlieben-Lange; 1977: 16)

  Por tanto, si partimos de la teoría de que existe una narco-cultura, la lógica de la sociolingüística da por sentado que ellos han creado este “idioma” para establecer, al mismo tiempo, por una parte su separación de un sector social y su unión a otro en cierta medida aún no respetado o aceptado por el primero.

  La idea principal al momento de analizar este tipo de corridos surge de verlos, no como un fenómeno de creación ficticia o fantasiosa por parte de los autores o cantantes, sino como parte de una realidad de vida de quienes plasman en sus letras aquello que los rodea. Sobre este punto Schlieben-Lange sostiene que “…la lengua no sólo crea grupos sociales y les permite existir como tales; también la manera como la sociedad capta la realidad sigue estando forjada lingüísticamente.” ( Schlieben-Lange;1977: 17).

   Se preguntaran por qué se habla de que los narcocorridistas han creado un nuevo lenguaje, la respuesta es muy sencilla y se da a partir del análisis de esquema comunicativo básico que se ha aprendido desde la escuela, pero con una pequeña variación de corte más social, el cual es planteado de la siguiente manera:

“Todo acto comunicativo consiste en que dos personas (emisor, receptor) se pongan de acuerdo acerca del «mundo» (objetos y estados de objetivos), con lo cual el «cuando el mundo en sí» no existe, sino que en cierto sentido es creado por la lengua” (Schlieben-Lange; 1977: 22)

 Así pues, cuando es su corrido el grupo X utiliza una palabra cualquiera, sea esta oscura o transparente, esta basando en el principio de que quien la recibe sabrá comprender justo lo que él ha querido decir dado el acuerdo tácito de significación preestablecido.

Continuando con esta línea de enfoque María José Serrano, en su artículo La Interacción Entre Sociolingüística, Semántica Y Discurso expresa:

“La evidencia de que existen estructuras regulares y sistemáticas en la lengua hablada, que son utilizadas por una comunidad hablante determinada, lleva a la consideración de que dichas estructuras, ya sean oraciones, enunciados, incluso textos, poseen una significación concreta, también regular y sistemática, que permite cuestionar muchos aspectos teóricos propiamente semánticos, enlazando así las formas de hablar con las formas de significar.” (Serrano; 2007: 150)

 

Utilizando como base estas dos posturas sobre la relación que existe entre la realidad vivida y la producción del lenguaje, y entre la creación de subculturas y nuevos “idiomas”, con el apoyo de las propuestas de Avelino Gómez Guzmán, enfatizando el análisis en la descripción que se hace de los siguientes aspectos:

                                                                                         

  • La vida y la muerte
  • Pobreza y riqueza
  • Amistad y traición
  • Las armas

Ahora bien, antes de entrar propiamente en la descripción de las canciones, es importante dar un vistazo a los antecedentes de lo que se han dicho sobre el tema, aunque, como se había mencionado líneas antes, los estudios tiendan a incluir solamente a los corridos mexicanos.

¿Qué se dice de los narcocorridos y quién lo dice?

   Como un primer acercamiento Juan Carlos Ramírez-Pimienta en su artículo Del corrido de narcotráfico al narcocorrido: Orígenes y desarrollo del canto a los traficantes, ahonda el la problemática que ha presentado la censura, por parte de las instituciones gubernamentales, de la programación y difusión de estas canciones en las radioemisoras, alegando que estos corridos exaltan a personajes que no deben ser en ningún momento modelo a seguir por parte, sobre todo, de la juventud. Pese a esta posición, Ramírez-Pimienta trae a colación la postura tomada por una de las principales bandas gruperas de corridos, y por supuesto narcocorridos, en México Los Tigres del Norte, de reconocimiento y fama internacional, que con palabras claras y contundes explican:

“En México ya no se pueden hacer corridos de Pancho Villa ni de la revolución mexicana, porque ahora se viven otros tiempos, dramas, sucesos y momentos que no se pueden evitar ni esconder.”‘ (Ramírez-Pimienta, s.f ; 21)

Nuevamente se pone de manifiesto la relación de la música con la realidad, y la necesidad de usar el lenguaje como medio de contar lo que ocurre en la sociedad a través de un medio tan popular como lo son las bandas en México.

Ramírez-Pimienta retoma en otro artículo, En torno al primer narcocorrido: arqueología del cancionero de las drogas, la temática de la censura, destacando esta vez cual es la razón planteada por sus opositores, mostrando una idea que puede resultar bastante perturbadora:

“Presentadas como causas y no como consecuencias de un fenómeno, estas canciones son percibidas por el Estado mexicano como otro frente en su lucha contra el narcotráfico. Por tanto no resulta sorprendente que surjan esfuerzos lo mismo a nivel federal como estatal y municipal para coartar su producción y diseminación.” (Ramírez-Pimienta; 2010:82)

Como es posible apreciar en la cita los narcocorridos, y más aún los narcocorridistas, pasan a ser de un medio de propagación de una realidad a ser parte del mismo mal al que le cantan.

Si se ha de abordar el origen propio del corrido como manifestación cultural podría establecerse como un precedente el romance español. Esta era una modalidad de poesía que se usaba para, entre otras cosas, contar hechos sobresalientes de héroes populares, comparte con los corridos su estructura métrica de ocho sílabas y la rima asonante. Sin embargo Eric Lara, en su artículo Salieron de San Isidro…” El corrido, el narcocorrido y tres de sus categorías de análisis: el hombre, la mujer y el soplón……, asegura que además de esta postura hay quienes plantean un origen propiamente prehispánico para este género musical. Menciona en su artículo que estudiosos de este fenómeno como Ángel M. Garibay, aseguran que se pueden apreciar las bases de los actuales corridos en la poesía náhuatl de tiempos previos  a la conquista. En lo que al este estudio compete una u otra postura no afectara nuestro enfoque dado que si bien el origen propio de corrido no se puede determinar el del narcocorrido sí.

Continuando con los antecedentes el artículo Narcocorridos y plan Colombia, del autor Carlos Valbuena Esteban, ofrece, como hecho importante para este abordaje, una periodización para el surgimiento del narcocorrido, estableciendo como fecha el año de 1979 y como primer canción de este tipo ubica a Contrabando y traición, popularmente reconocido como el corrido de Camelia la Texana, en la voz de Ángel González, a la cual se sigue La banda del carro rojo de Paulino Vargas. Ambos temas de gran popularidad entre el público aún hoy en día, pero a los que pocos asocian con la temática del narco. Quizás esto se deba a la fecha, ya que si bien es cierto hoy por hoy la droga es tema de todos los días, por ese entonces no era tan de dominio público.

Contrabando y traición

La banda del carro rojo

Recapitulando:

–        No es posible establecer un origen para los corridos, base principal de los narcocorridos, ni tampoco determinar si son una manifestaciones de los romances españoles o reflejos de poesía náhuatl.

–        Los narcorridos se han difundido y popularizado desde 1979, fecha donde se ubica la primera canción de este género.

–        La posición de las autoridades, especialmente en México, ha sido la de censurar este tipo de corridos, tanto por su contenido como por considerarlos parte del problema de la droga.

Temáticas de los narcocorridos


Cuando la sociolingüística habla de la creación de códigos por parte de las subculturas no solo significa invención de nuevas palabras si de darle un nuevo significado a las ya existentes, así pues decodifiquemos esta estrofa:

De tanto llevar del bulto (empezó como mandadero o mula)

yo armé mi selección (organizó su propia banda)

con parceros de mi pueblo (el término parcero se usa para los amigos o compinches, posiblemente antiguos mandaderos como él)

del parche fui director (pasó a ser el capo)

El Bacán, Jimmy Gutiérrez

Como se puede apreciar las palabras en si no ocultan ningún misterio, continúan manteniendo su significado literal, pero han cambiado su significante para un grupo específico.

 

La vida y la muerte

El juego entre vida y muerte queda claramente establecido dentro de la realidad de quienes se dedican al negocio de la droga, ya sean simples peones o los capos principales, aunando a la siempre presente desconfianza por una posible traición.

La vida del narco es marcada

por donde quiera que pasa

tiene que andar con cuidado

y con mucha desconfianza

porque el camino está lleno

de enemigos y amenazas

La vida del narco, Las águilas del norte

 

En el discurso que los traficantes proclaman, la muerte tiene alusiones constantes. En los corridos, todo personaje asume su muerte como un fin inmediato y difícil de eludir. La muerte siempre esta presente como un un resultado directo de su modo de vida, por eso de antemano expresan sus deseos para su funeral:

 

Cuando me muera levanten

una cruz de marihuana,

con diez botellas de vino

y cien barajas clavadas,

al fin ¿qué fue mi destino?

Andar en las sendas malas.

                          Cruz de marihuana, Los dos grandes de la sierra

 

Pobreza y riqueza

 

La idea de la droga como fuente de riqueza es un denominador común en la letra de las canciones, o bien se relata como se salió de la pobreza o se vanaglorian de la riqueza que poseen.

Ya mucho tiempo fui pobre

mucha gente me humillaba

empecé a ganar dinero

las cosas están volteadas

ahora me llaman patrón

tengo mi clave privada

Clave privada

Amistad y traición

La amistad, aunque en algunos casos es cuestionada ya que las envidias y luchas de poder marca la conducta de los miembros de las bancas o carteles, cuando es considerada como verdadera obtiene recompensa de quien tiene el poder:

(…)

y a mis parce les ayudo

con paquitos de a millón  

El Bacán, Jimmy Gutiérrez

 

La otra cara de la moneda la ofrecen quienes, por ambición o deseo de salvarse a si mismos,  se convierten de una u otra forma en personas desleales, a ellos o ellas solo les espera la muerte:

 

Uno de los detenidos

desenfundó su pistola

dándole un tiro a Chabela

pa´ que no fuera soplona

luego acabo con su vida

La caresapo

 

 

Las armas

Asociado a los temas anteriores las armas hacen su entrada ya que es imposible atravesar por ese negocio sin tener con que defenderse:

Dos hombres en la cajuela

con un cuerno en cada mano

de vigilancia tres carros

por si sucede algo extraño

Clave privada

Nótese aquí el termino usado para referirse a las armas.

Otro ejemplo:

Con una cuarenta y cinco

me apuntaron en la frente

nos vas decir quien eres

y también de donde vienes

El encargo

Conclusiones

  • Los narcocorridos se ubican dentro del drama popular por ser una muestra de una marcada riqueza del habla de los pueblos. Sus letras son sencillas, ya que van dirigidas a los sectores bajos de la sociedad, esto tomando en cuenta que en la mayoría de los casos tanto los jefes como los mandaderos poseen un origen humilde, ya que si bien es cierto el tráfico de drogas se ha convertido en un medio de  movilidad social, pocos de los que ahora son millonarios lo son por herencia.
  • En este momento este sector de la población aun se encuentra relegada a la posición de subcultura, de la cual dada su naturaleza es poco probable que salga, por esta razón es que para ellos es necesario mantener una jerga para establecer un reconocimiento con sus iguales, o como dirían en Colombia para hablar con los parceros.
  • En el análisis de los corridos colombianos, a diferencia de los mexicanos, no se encontraron, al menos en la muestra, los que sean de denuncia del pueblo por actos cometidos por los traficantes, a pesar de la situación política de este país, en todos ellos por el contrario se emplea el método de ensalzar a los traficantes y la mayoría de las canciones son cantadas en primera persona por “ellos”.
  • Si bien es cierto esta jerga está dirigida a un sector específico, también es cierto que la mayoría de las personas entiende y sabes a que se refieren estas claves. Frases como “… pero si nos traes polvo/ te invitamos a pasar” no encierran mayor misterio, la sociedad de ha acostumbra a oírlas y las ha convertido en parte de su acervo cultural. Palabras como la hierba, el polvo, la marilucha, entre otras las reconoce desde un pobre hasta un académico.
  • La búsqueda de una censura para este tipo de música resulta tan inverosímil como el tratar de tapar el sol con un dedo, callar a quienes dicen lo que pasa en el mundo no hará que deje de pasar, que en un entorno de pobreza y desigualdad social la gente busque un modo de sobrevivir no tiene que ver con la música que oye, de igual forma lo buscará no importa que nadie les canté canciones, y nos es por medios de ellas que los jóvenes llegan a las drogas.

Bibliografía

Gómez Guzmán, A. (s.f.) El Narcocorrido Y Sus Claves. Recuperado el 29 de Mayo de 2011 de http://personales.com/mexico/colima/estafauna/

Lara, E. (2003). “Salieron de San Isidro…”El corrido, el narcocorrido y tres de sus categorías de análisis: el hombre, la mujer y el soplón. Un acercamiento etnográfico. Revista de humanidades: Tecnológico de Monterrey, 015, 209-230.

Ramírez-Pimeinta, J.C. (s. f) Del corrido de narcotráfico al narcocorrido: Orígenes y desarrollo del canto a los traficantes. San Diego State University, Imperial Valley

Ramírez-Pimeinta, J.C. (2010). En torno al primer narcocorrido: arqueología del cancionero de las drogas. Contra corriente, vol. 07, 03, 82-99

Retamaeles, J. (s.f)  Globalización del Narcotráfico, Narcocultura y Narcocorrido. Recuperado el 29 de mayo de 2011 de http://www.class.uh.edu/mcl/faculty/zimmerman/lacasa/Estudios%20Culturales%20Articles/Jaime%20Retamales.pdf

Schlieben-Lange, B. (1977). Iniciación a la sociolingüística. Madrid, España: Editorial Gredos.  

Serrano, M. (2004). La Interacción Entre Sociolingüística, Semántica Y Discurso. Oralia, 7, 149-172.

Valbuena Esteban, C. (2004). Narcocoridos y plan Colombia. Revista venezolana de economía y ciencias sociales, 003, 13-37.

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